6.18.2007
6.17.2007
Reciclando el vidrio
El vidrio es un material totalmente reciclable y no hay límite en la cantidad de veces que puede ser reprocesado. Al reciclarlo no se pierden las propiedades y se ahorra una cantidad de energía de alrededor del 30% con respecto al vidrio nuevo. Para su adecuado reciclaje el vidrio es separado y clasificado según su tipo el cual por lo común está asociado a su color, una clasificación general es la que divide a los vidrios en tres grupos: verde, ámbar o café y transparente. El proceso de reciclado luego de la clasificación del vidrio requiere que todo material ajeno sea separado como son tapas metálicas y etiquetas, luego el vidrio es triturado y fundido junto con arena, hidróxido de sodio y caliza para fabricar nuevos productos que tendrán idénticas propiedades con respecto al vidrio fabricado directamente de los recursos naturales. En algunas ciudades del mundo se han implementado programas de reciclaje de vidrio, en ellas pueden encontrarse contenedores especiales para vidrio en lugares públicos.
En ciertos casos el vidrio es reutilizado, antes que reciclado, es decir, no se funde, sino que se vuelve a utilizar únicamente lavándolo en el caso de los recipientes o cortándolo en el caso de una vidriería por dar dos ejemplos.
Biodiversidad
Somos totalmente dependientes del capital biológico. La diversidad dentro y entre las especies nos ha proporcionado alimentos, maderas, fibras, energía, materias primas, sustancias químicas, industriales y medicamentos.La diversidad biológica, es la variabilidad entre los organismos vivientes, terrestres, marinos y acuáticos y los complejos ecológicos de los cuales forman parte; esto incluye la diversidad dentro de las especies, entre especies, y dentro y entre los ecosistemas.La diversidad cultural humana podría considerarse como parte de la biodiversidad. Ya que cuenta con algunos atributos que podrían considerarse soluciones a problemas de supervivencia en determinados ambientes (nómades, rotación de cultivos). Además ayudan a las personas a adaptarse a la variación del medio. La diversidad cultural se manifiesta en, la diversidad del lenguaje, de las creencias religiosas, de las prácticas de manejo de la tierra, en el arte, en la música, en las estructuras sociales, en la selección de cultivos, en la dieta y todo atributo de la sociedad.Gran parte de los ecosistemas menos alterados en su biodiversidad de todo el planeta se encuentran en Latinoamérica (Patagonia, Amazona, bosques tropicales de montaña, las concentraciones de fauna marina atlántica o del Pacífico sur y los Tepuyes a ellos debe sumarse además la Antártida).Los bosques tropicales constituyen el almacén clave de la diversidad biológica del mundo. El mismo fue desarrollado por 100 millones de años de actividad evolutiva, (formando un banco genético irremplazable). Ocupan sólo el 6 % de la superficie terrestre, y viven en ellas más de la mitad de todas las especies de la tierra.La reducción de biodiversidad es una consecuencia directa del desarrollo humano, ya que muchos ecosistemas han sido convertidos en sistemas empobrecidos que son menos productivos, económica y biológicamente. Se podría decir que, el uso inadecuado de los ecosistemas además de perturbar su funcionamiento también implica un costo.La conservación de la diversidad biológica supone un cambio de actitud: desde una postura defensiva (protección de la Naturaleza frente a las repercusiones del desarrollo) hacia una labor activa que procure satisfacer las necesidades de recurso biológicos de la población al mismo tiempo que se asegura la sostenibilidad a lo largo del tiempo de la riqueza biótica de la Tierra.Fuente: www.ecoportalnet.com
14 Consejos para reducir el Cambio Climático
Cambiemos las lamparitas de luz tradicionales por las lámparas compactas fluorescentes. Las CFL (siglas en inglés), consumen 60% menos electricidad que una lamparita tradicional, y con este simple cambio reduciríamos además, la emisión de 140 kilos de dióxido de carbono al año.
Ajustemos la calefacción y el aire acondicionado. Podemos fijar la temperatura a dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ahorraríamos unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
Usemos menos agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una duchador de mano de baja presión y lavando la ropa con agua fría o tibia.
Sequemos la ropa al aire libre utilizando un colgador o tender, en vez del seca-ropa eléctrico. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
Comprar alimentos orgánicos. Los cultivos orgánicos absorben y almacenan mucho mas dióxido de carbono que los cultivos de las granjas "convencionales".
Evitar comprar productos que vengan en envases pesados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
Reciclar, se pueden ahorrar hasta 1000 kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia. –--( Reciclar es la acción de volver a introducir en el ciclo de producción y consumo, productos de materiales obtenidos de residuos. En una visión ecológica del mundo, el reciclaje es la tercera y última medida en el objetivo de la disminución de residuos; el primero sería la reducción del consumo, y el segundo la reutilización.)---
Elegir un automóvil de menor consumo. Al comprar un automóvil nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros por litro de gasolina más que el otro. Es preferible que compre un automóvil híbrido o con biocombustible.
Usar menos el auto. Prefiera caminar, andar en bicicleta, compartir el automóvil y usar el transporte público. Reduciendo el uso del automóvil en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
Revisar semanalmente los neumáticos. Inflar correctamente los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en más del 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
Plantar árboles. Una hectárea de árboles elimina, a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
Pedir a la compañía eléctrica que cambien a energía renovable. Si dicen que no la disponen, preguntar por qué.
Disfrutemos y cuidemos de lo que nos queda. Por mí. Por vos. Por nuestros hijos y por nuestros nietos.
Ajustemos la calefacción y el aire acondicionado. Podemos fijar la temperatura a dos grados menos en invierno y dos grados más en verano. Ahorraríamos unos 900 kilos de dióxido de carbono al año.
Usemos menos agua caliente. Se puede usar menos agua caliente instalando una duchador de mano de baja presión y lavando la ropa con agua fría o tibia.
Sequemos la ropa al aire libre utilizando un colgador o tender, en vez del seca-ropa eléctrico. Si se seca la ropa al aire libre la mitad del año, se reduce en 320 kilos la emisión de dióxido de carbono al año.
Comprar productos de papel reciclado. La fabricación de papel reciclado consume entre 70% y 90% menos energía y evita que continúe la deforestación mundial.
Comprar alimentos frescos. Producir comida congelada consume 10 veces más energía.
Comprar alimentos orgánicos. Los cultivos orgánicos absorben y almacenan mucho mas dióxido de carbono que los cultivos de las granjas "convencionales".
Evitar comprar productos que vengan en envases pesados. Si se reduce en un 10% la basura personal se puede ahorrar 540 kilos de dióxido de carbono al año.
Reciclar, se pueden ahorrar hasta 1000 kilos de residuos en un año reciclando la mitad de los residuos de una familia. –--( Reciclar es la acción de volver a introducir en el ciclo de producción y consumo, productos de materiales obtenidos de residuos. En una visión ecológica del mundo, el reciclaje es la tercera y última medida en el objetivo de la disminución de residuos; el primero sería la reducción del consumo, y el segundo la reutilización.)---
Elegir un automóvil de menor consumo. Al comprar un automóvil nuevo puede ahorrar 1.360 kilos de dióxido de carbono al año si este rinde dos kilómetros por litro de gasolina más que el otro. Es preferible que compre un automóvil híbrido o con biocombustible.
Usar menos el auto. Prefiera caminar, andar en bicicleta, compartir el automóvil y usar el transporte público. Reduciendo el uso del automóvil en 15 kilómetros semanales evita emitir 230 kilos de dióxido de carbono al año.
Revisar semanalmente los neumáticos. Inflar correctamente los neumáticos mejora la tasa de consumo de combustible en más del 3%. Cada litro de gasolina ahorrado evita la emisión de tres kilos de dióxido de carbono.
Plantar árboles. Una hectárea de árboles elimina, a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Un solo árbol elimina una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida.
Pedir a la compañía eléctrica que cambien a energía renovable. Si dicen que no la disponen, preguntar por qué.
Disfrutemos y cuidemos de lo que nos queda. Por mí. Por vos. Por nuestros hijos y por nuestros nietos.
6.16.2007
Innovar
"Innovar es hacer extraordinario lo cotidiano. Es producir aportes significativos en búsquedas que no por propias, dejan de ser universales, ni por tomarse de otros ámbitos, dejan de ser pertinentes, pero requieren desde siempre una postura frente al mundo".
Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
6.13.2007
El deber, el amor y el medio ambiente
Esto que Ud. leerá a continuación es una declaración de la O.N.U., que Nosotros hacemos propia, y se la alcanzamos a Ud. que en una de esas no la conoce. Mimí y Tatien Extraído de la Carpeta Informativa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Remontémonos al año de 1854... Franklin Pierce, quien fuera presidente de los Estados Unidos de 1853 a 1857, trató de comprar las tierras de una tribu piel roja. La respuesta a dicha proposición fue formulada por el jefe Seattle, un hombre que era filósofo y poeta sin saberlo, y también un profeta que pudo prever el desastre ecológico que provocaría el hombre blanco.
He aquí sus palabras . . .
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?. Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. la savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.
Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando comprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
Por lodo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ella consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros,
El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados: Si les vendemos la tierra, deben recordar que es sagrada, y a la vez enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestra gente. El murmullo caer del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.
Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño, que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y una vez conquistarla sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Les secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados, Trata a su madre la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás sólo un desierto. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos.
Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido sólo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo. ¿Para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?. Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada; como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.
Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondrá una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un salvaje y no comprendo de otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué sería del hombre sin los animales?. Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.
Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con la vida de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace así mismo
Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El, y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.
Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?. Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. la savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.
Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando comprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.
Por lodo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ella consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros,
El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados: Si les vendemos la tierra, deben recordar que es sagrada, y a la vez enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestra gente. El murmullo caer del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.
Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño, que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y una vez conquistarla sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Les secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados, Trata a su madre la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás sólo un desierto. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos.
Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido sólo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo. ¿Para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?. Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.
El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada; como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.
Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondrá una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.
Soy un salvaje y no comprendo de otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué sería del hombre sin los animales?. Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.
Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con la vida de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace así mismo
Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El, y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.
Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.
El deber de amar (7)
Lo que sigue no es de nuestra autoría, por tanto es copiado textualmente y se cita a su autora, quien debe llevarse el crédito.
"La energía de amar es la energía que impregna todo el universo, está a nuestra disposición y estamos contenidos en ella como el océano contiene a los peces, pero, al igual que los peces, fluimos por ella sin darnos cuenta, incapaces de vivirla conscientemente y ¡menos aún! de utilizarla como lo que es: una herramienta que crea, integra, materializa cosas y facilita intercambios.
Estamos todavía demasiado ciegos a esta corriente energética. La buscamos fuera cuando fluye dentro, no percibimos la capacidad que tiene de integrar los valores del ser y, menos aún de relacionar que la vida es vida, gracias a la energía de amar.
En ese afán de dar con ella a todo precio, el ser humano se funde en encuentros afectivos y se confunde con tanto affaire amoroso, para terminar igual de ignorante y más decepcionado, si cabe, acerca de la experiencia real de amar. Vivimos más tiempo enroscados en la idea de cómo debe ser eso de amar que en el acto mismo de amar.
Es una materia que ha hecho correr ríos de tinta a los largo de la Historia como bien sabemos, tanto se ha dicho y tanto se ha escrito al respecto, que hasta las palabras han perdido su sentido.
Por eso pienso que el significado último de todo este cambio que anhelamos profundamente los busca-dores sinceros de la verdad, tiene que ver con la apertura de un estado de conciencia donde lo trascendente quede plenamente integrado en nuestra vida.
El código de acceso a ese cambio de conciencia es el descubrimiento vivencia de la energía de amar.
El desarrollo de la naturaleza trascendente en el ser humano disipa la
angustia existencial y propicia la implantación de la energía de amar
A partir de este descubrimiento esencial se instaura el nuevo estado de conciencia que irá modulando cambios sustanciales a nivel de la materia, máxime, si pensamos en términos de una Humanidad que excede los seis mil millones de individuos, un hecho hasta hoy nunca alcanzado en este Planeta y que supone que, ahora, hay mucha energía física a disposición para producir transformaciones.
Como resultado evolutivo de esta transformación consciente, el Hombre irá experimentando la emergencia de renovadas estructuras celulares que faciliten la implantación de esa corriente energética en el cuerpo humano.
El cuerpo humano se va modulando a partir de los cambios de conciencia, la conciencia hace al cuerpo.
Tal vez las nuevas conciencias que están naciendo ahora ya vengan con esos dispositivos activos, y en la medida que aquí resuene el eco de esa vivencia en una masa crítica suficiente, su efecto terminará siendo percibido a nivel planetario.
Por tanto, merece la pena reflexionar acerca de la importancia de nuestra participación y cooperación en todo este proceso evolutivo, principalmente, para no quedarnos una vez más a la espera o en la ingenua contemplación de la llegada de los niños de luz que van a cambiar el planeta.
Lo que precisamos es una firme disposición a activar la luz que ya raemos par que nos podamos encontrar con las conciencias que están llegando y potenciar conjuntamente el cambio planetario. Esos niños que están naciendo necesitan sentir una mano compañera que les agradece su llegada, les reconocen su esencia y les apoya en la tarea que vienen a realizar.
Nuestro trabajo evolutivo personal cobra ahora una nueva responsabilidad: convertirnos en un espacio abierto y receptivo para que las nuevas generaciones de luz sientan la vibración afín y no se encuentren tan perdidas y desamparadas como lo estuvimos nosotros.
Necesitamos tener una conciencia clara de que el mayor impedimento a que existe hoy para la implantación de la nueva corriente vibratoria en el Planeta es la energía del miedo y del sufrimiento.
Desde el miedo y el sufrimiento, ¿cómo vamos a ser capaces de reconocer a los jóvenes colegas que están llegando? Por más próximos que estén, aunque sean nuestros hijos, no es suficiente para establecer la conexión con la nueva vibración.
No podemos sintonizar con ellos desde la genética del miedo, porque ellos ya vienen sin los viejos códigos del antiguo paradigma y están mucho menos predispuestos a sucumbir ante la incertidumbre.
La corriente vibracional del miedo y el sufrimiento está profundamente arraigada en nuestro pasado, sostenida a través de la cultura, los sistemas de creencias, y está plenamente vigente.
La Humanidad no sabe todavía vivir sin esos referentes, no sabe ser feliz, no consigue afirmarse en la idea de que la vida merece ser vivida y gozada en libertad. Nos compete estar atentos al hecho de no transmitir y menos aún imponer viejos criterios que ya no sirven más a nadie.
La lucidez es una condición indispensable para evolucionar con conciencia. La educación en la vida lúcida es el camino imprescindible para ampliar conciencia de uno mismo.
Vivir sin lucidez no permite amar porque amar es un acto consciente
Hay que perder el miedo para empezar a amar. Donde hay miedo no hay amor, donde hay sufrimiento no prospera el amor.
La activación de la propia lucidez se corresponde con la actuación de nuestro nivel de evolución, ese inmenso potencial energético que impulsa al individuo a brillar con ética por lo que verdaderamente es y a no vivir más eclipsado por el miedo y la angustia.
Ha llegado el tiempo de trascender la paradoja que se nos plantea como resultado de una educación castradora de nuestros talentos y cualidades y encontrar el medio de brillar con luz propia, sin deslumbrar a nadie, y contribuir así desde una acción que se apoya en lo mejor de cada uno, a la evolución consciente en la Tierra.
Esto equivale a decir que toca atreverse a ser uno mismo porque, nunca antes en la historia del Hombre hemos estado tan cerca de conseguirlo como ahora.
Sólo cuando el individuo pierde el miedo a la vida disipa definitivamente el terror de la muerte, la disolución, los cambios, y osa ¡por fin! SER. Ahora es cuando, realmente, ¡no tiene nada que perder!
De este modo consigue liberar espacio suficiente en el mundo íntimo para empezar a amar en un cuerpo humano. Es el tesoro que nos reserva la vida en la Tierra: descubrir la riqueza que supone amar aquí, en un cuerpo tan denso y en condiciones aparentemente tan adversas.
Pero como todo tesoro, permanece escondido a la luz de los sentidos que se distraen con el amor materialista, el amor de las formas y de los encantamientos, el amor facilón sin compromiso o, ese amor posesivo, pasional y ciego, el amor desde el miedo.
En la vida humana las emociones son moduladoras de sentimientos. Llegamos al sentimiento a través de las emociones que, en la Tierra, son la sal y la pimienta de la vida, es más, me atrevería a decir que las emociones son esencialmente humanas y añaden un condimento primordial al conocimiento de las cosas.
El problema que acarrea el mundo emocional es que se hace con el poder global de nuestra realidad encarnada y llega a ser tan evidente y consustancial, que terminamos penando que sin ese toque de avidez por la intensidad, no hay vida, o que ésta carece de sentido.
El sentir termina impregnado de esa fatal intensidad que desenfoca el diseño original de las cosas; la emoción, que tendrían que venir a sumar cualitativamente y a dotar de vitalidad al sentimiento, acaba deformando y caricaturizando dramáticamente la percepción de la verdad.
Por eso considero que una parte importante del proceso de recuperación de la lucidez en la Tierra viene dado por el trabajo con el mundo emocional.
La emoción filtra y gradúa nuestro sentir acerca de las cosas porque, entre otras cosas, este es el planeta del sentir, aquí las cosas las sentimos principalmente y luego las pensamos.
Nuestra forma de pensar está completamente impregnada del mundo emocional, por eso, de la calidad y salud de nuestro mundo emocional, también depende la calidad y la salud de nuestras ideas.
Pensar y sentir son procesos inseparables y aunque parece que se viven separados, no lo son.
De la adecuada depuración de nuestras emociones depende la calidad de nuestros pensamientos para que, la noble actividad de pensar, no sea utilizada para triturar el residuo contamínate de las emociones enfermas.
Una meta más en este proceso de evolución lúcida está en conseguir pensar con libertad, para sentir sin densidad, ni dramatismo y para amar con consciencia.
El drenaje del mundo emocional enfermo es la base del trabajo de autoconocimiento.
Miedos, traumas, impedimentos, inseguridad, bloquean la libre expresión de nuestras cualidades y talentos, y así tenemos a la gente limitada en sí misma y por sí misma, identificándose con lo más inmaduro de su naturaleza, viviendo en su propio sótano oscuro, cuando puede brillar con la luz de sus mejores valores.
Ahora bien, ¿resulta más cómodo vivir en el miedo? ¿es más rentable para nuestras sociedades inmaduras que la gente vida asustada y enferma? ¿está usted real-mente dispuesto a asumir el compromiso de su transformación?
Las respuestas a estos temas están dentro de cada uno.
Tal vez recordar que los cambios son posibles, quizá difíciles, pero siempre posibles. Vivir en la Tierra permite materializar imposibles, aunque éstos lleven un poco más de tiempo.
Entiendo que la energía de amar como una energía universal, una fuerza integradora de todas las cualidades del ser que, cuando se descubre en uno, principalmente, como resultado de la transformación de la energía emocional de los miedos y el sufrimiento, comienza su reinado en ese espacio que antes ocupaba la sombra, opera cambios profundos de conciencia y promueve el salto a otras espirales de evolución.
La energía de amar se descubre dentro de sí y produce una transformación tan potente que influye en la materia, en el ADN y en todo soporte que permita la expresión de la conciencia.
El descubrimiento de la energía de amar es el regalo que proporciona el planeta Tierra al individuo que está haciendo un trabajo lúcido que, por su-puesto, es mucho más que un trabajo bien hecho, porque además, es un trabajo consciente.
La energía de amar es la energía que ecualiza todas las cualidades del ser, cohesiona en la conciencia todo su conocimiento y todos sus valores, otorga la identidad y el pasaporte a la libertad, hacia otros estadios de evolución que no requieren más de la forma para SER, con conciencia de SER.
El amor es la energía de la libertad de la conciencia".
"La energía de amar es la energía que impregna todo el universo, está a nuestra disposición y estamos contenidos en ella como el océano contiene a los peces, pero, al igual que los peces, fluimos por ella sin darnos cuenta, incapaces de vivirla conscientemente y ¡menos aún! de utilizarla como lo que es: una herramienta que crea, integra, materializa cosas y facilita intercambios.
Estamos todavía demasiado ciegos a esta corriente energética. La buscamos fuera cuando fluye dentro, no percibimos la capacidad que tiene de integrar los valores del ser y, menos aún de relacionar que la vida es vida, gracias a la energía de amar.
En ese afán de dar con ella a todo precio, el ser humano se funde en encuentros afectivos y se confunde con tanto affaire amoroso, para terminar igual de ignorante y más decepcionado, si cabe, acerca de la experiencia real de amar. Vivimos más tiempo enroscados en la idea de cómo debe ser eso de amar que en el acto mismo de amar.
Es una materia que ha hecho correr ríos de tinta a los largo de la Historia como bien sabemos, tanto se ha dicho y tanto se ha escrito al respecto, que hasta las palabras han perdido su sentido.
Por eso pienso que el significado último de todo este cambio que anhelamos profundamente los busca-dores sinceros de la verdad, tiene que ver con la apertura de un estado de conciencia donde lo trascendente quede plenamente integrado en nuestra vida.
El código de acceso a ese cambio de conciencia es el descubrimiento vivencia de la energía de amar.
El desarrollo de la naturaleza trascendente en el ser humano disipa la
angustia existencial y propicia la implantación de la energía de amar
A partir de este descubrimiento esencial se instaura el nuevo estado de conciencia que irá modulando cambios sustanciales a nivel de la materia, máxime, si pensamos en términos de una Humanidad que excede los seis mil millones de individuos, un hecho hasta hoy nunca alcanzado en este Planeta y que supone que, ahora, hay mucha energía física a disposición para producir transformaciones.
Como resultado evolutivo de esta transformación consciente, el Hombre irá experimentando la emergencia de renovadas estructuras celulares que faciliten la implantación de esa corriente energética en el cuerpo humano.
El cuerpo humano se va modulando a partir de los cambios de conciencia, la conciencia hace al cuerpo.
Tal vez las nuevas conciencias que están naciendo ahora ya vengan con esos dispositivos activos, y en la medida que aquí resuene el eco de esa vivencia en una masa crítica suficiente, su efecto terminará siendo percibido a nivel planetario.
Por tanto, merece la pena reflexionar acerca de la importancia de nuestra participación y cooperación en todo este proceso evolutivo, principalmente, para no quedarnos una vez más a la espera o en la ingenua contemplación de la llegada de los niños de luz que van a cambiar el planeta.
Lo que precisamos es una firme disposición a activar la luz que ya raemos par que nos podamos encontrar con las conciencias que están llegando y potenciar conjuntamente el cambio planetario. Esos niños que están naciendo necesitan sentir una mano compañera que les agradece su llegada, les reconocen su esencia y les apoya en la tarea que vienen a realizar.
Nuestro trabajo evolutivo personal cobra ahora una nueva responsabilidad: convertirnos en un espacio abierto y receptivo para que las nuevas generaciones de luz sientan la vibración afín y no se encuentren tan perdidas y desamparadas como lo estuvimos nosotros.
Necesitamos tener una conciencia clara de que el mayor impedimento a que existe hoy para la implantación de la nueva corriente vibratoria en el Planeta es la energía del miedo y del sufrimiento.
Desde el miedo y el sufrimiento, ¿cómo vamos a ser capaces de reconocer a los jóvenes colegas que están llegando? Por más próximos que estén, aunque sean nuestros hijos, no es suficiente para establecer la conexión con la nueva vibración.
No podemos sintonizar con ellos desde la genética del miedo, porque ellos ya vienen sin los viejos códigos del antiguo paradigma y están mucho menos predispuestos a sucumbir ante la incertidumbre.
La corriente vibracional del miedo y el sufrimiento está profundamente arraigada en nuestro pasado, sostenida a través de la cultura, los sistemas de creencias, y está plenamente vigente.
La Humanidad no sabe todavía vivir sin esos referentes, no sabe ser feliz, no consigue afirmarse en la idea de que la vida merece ser vivida y gozada en libertad. Nos compete estar atentos al hecho de no transmitir y menos aún imponer viejos criterios que ya no sirven más a nadie.
La lucidez es una condición indispensable para evolucionar con conciencia. La educación en la vida lúcida es el camino imprescindible para ampliar conciencia de uno mismo.
Vivir sin lucidez no permite amar porque amar es un acto consciente
Hay que perder el miedo para empezar a amar. Donde hay miedo no hay amor, donde hay sufrimiento no prospera el amor.
La activación de la propia lucidez se corresponde con la actuación de nuestro nivel de evolución, ese inmenso potencial energético que impulsa al individuo a brillar con ética por lo que verdaderamente es y a no vivir más eclipsado por el miedo y la angustia.
Ha llegado el tiempo de trascender la paradoja que se nos plantea como resultado de una educación castradora de nuestros talentos y cualidades y encontrar el medio de brillar con luz propia, sin deslumbrar a nadie, y contribuir así desde una acción que se apoya en lo mejor de cada uno, a la evolución consciente en la Tierra.
Esto equivale a decir que toca atreverse a ser uno mismo porque, nunca antes en la historia del Hombre hemos estado tan cerca de conseguirlo como ahora.
Sólo cuando el individuo pierde el miedo a la vida disipa definitivamente el terror de la muerte, la disolución, los cambios, y osa ¡por fin! SER. Ahora es cuando, realmente, ¡no tiene nada que perder!
De este modo consigue liberar espacio suficiente en el mundo íntimo para empezar a amar en un cuerpo humano. Es el tesoro que nos reserva la vida en la Tierra: descubrir la riqueza que supone amar aquí, en un cuerpo tan denso y en condiciones aparentemente tan adversas.
Pero como todo tesoro, permanece escondido a la luz de los sentidos que se distraen con el amor materialista, el amor de las formas y de los encantamientos, el amor facilón sin compromiso o, ese amor posesivo, pasional y ciego, el amor desde el miedo.
En la vida humana las emociones son moduladoras de sentimientos. Llegamos al sentimiento a través de las emociones que, en la Tierra, son la sal y la pimienta de la vida, es más, me atrevería a decir que las emociones son esencialmente humanas y añaden un condimento primordial al conocimiento de las cosas.
El problema que acarrea el mundo emocional es que se hace con el poder global de nuestra realidad encarnada y llega a ser tan evidente y consustancial, que terminamos penando que sin ese toque de avidez por la intensidad, no hay vida, o que ésta carece de sentido.
El sentir termina impregnado de esa fatal intensidad que desenfoca el diseño original de las cosas; la emoción, que tendrían que venir a sumar cualitativamente y a dotar de vitalidad al sentimiento, acaba deformando y caricaturizando dramáticamente la percepción de la verdad.
Por eso considero que una parte importante del proceso de recuperación de la lucidez en la Tierra viene dado por el trabajo con el mundo emocional.
La emoción filtra y gradúa nuestro sentir acerca de las cosas porque, entre otras cosas, este es el planeta del sentir, aquí las cosas las sentimos principalmente y luego las pensamos.
Nuestra forma de pensar está completamente impregnada del mundo emocional, por eso, de la calidad y salud de nuestro mundo emocional, también depende la calidad y la salud de nuestras ideas.
Pensar y sentir son procesos inseparables y aunque parece que se viven separados, no lo son.
De la adecuada depuración de nuestras emociones depende la calidad de nuestros pensamientos para que, la noble actividad de pensar, no sea utilizada para triturar el residuo contamínate de las emociones enfermas.
Una meta más en este proceso de evolución lúcida está en conseguir pensar con libertad, para sentir sin densidad, ni dramatismo y para amar con consciencia.
El drenaje del mundo emocional enfermo es la base del trabajo de autoconocimiento.
Miedos, traumas, impedimentos, inseguridad, bloquean la libre expresión de nuestras cualidades y talentos, y así tenemos a la gente limitada en sí misma y por sí misma, identificándose con lo más inmaduro de su naturaleza, viviendo en su propio sótano oscuro, cuando puede brillar con la luz de sus mejores valores.
Ahora bien, ¿resulta más cómodo vivir en el miedo? ¿es más rentable para nuestras sociedades inmaduras que la gente vida asustada y enferma? ¿está usted real-mente dispuesto a asumir el compromiso de su transformación?
Las respuestas a estos temas están dentro de cada uno.
Tal vez recordar que los cambios son posibles, quizá difíciles, pero siempre posibles. Vivir en la Tierra permite materializar imposibles, aunque éstos lleven un poco más de tiempo.
Entiendo que la energía de amar como una energía universal, una fuerza integradora de todas las cualidades del ser que, cuando se descubre en uno, principalmente, como resultado de la transformación de la energía emocional de los miedos y el sufrimiento, comienza su reinado en ese espacio que antes ocupaba la sombra, opera cambios profundos de conciencia y promueve el salto a otras espirales de evolución.
La energía de amar se descubre dentro de sí y produce una transformación tan potente que influye en la materia, en el ADN y en todo soporte que permita la expresión de la conciencia.
El descubrimiento de la energía de amar es el regalo que proporciona el planeta Tierra al individuo que está haciendo un trabajo lúcido que, por su-puesto, es mucho más que un trabajo bien hecho, porque además, es un trabajo consciente.
La energía de amar es la energía que ecualiza todas las cualidades del ser, cohesiona en la conciencia todo su conocimiento y todos sus valores, otorga la identidad y el pasaporte a la libertad, hacia otros estadios de evolución que no requieren más de la forma para SER, con conciencia de SER.
El amor es la energía de la libertad de la conciencia".
Paloma Cabadas
Psicoterapeuta Investigadora de la Conciencia,
Psicoterapeuta Investigadora de la Conciencia,
los Estados Disociados Sostenidos y la Muerte Lúcida.
Autora del libro “La muerte lúcida” (Ed. Belaqua)
Autora del libro “La muerte lúcida” (Ed. Belaqua)
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